A pesar de que el balón aún no rueda, la cuenta regresiva ya comenzó. Y no solo porque el Mundial de la FIFA 2026 será el más grande de la historia por el número de selecciones, sedes y aficionados, sino también por ser uno de los mayores desafíos migratorios para México, Estados Unidos y Canadá.
De esta forma, millones de personas cruzarán fronteras teniendo una expectativa clara: ingresar rápido, de forma segura y con el menor inconveniente posible. Para las autoridades migratorias el desafío será facilitar el ingreso de los visitantes sin relajar el cumplimiento legal.
Tres países, tres sistemas, un mismo flujo.
La realidad es que México, Estados Unidos y Canadá son tres naciones con sistemas migratorios completamente diferentes, debiendo tener en cuenta los países que requieren o no un visado para ingresas a sus territorios, las capacidades y restricciones sobre el control fronterizo, entre otros aspectos. Por un lado, Estados Unidos mantiene uno de los sistemas migratorios más estrictos a nivel global. Mientras tanto, Canadá combina esquemas de visa tradicional con un esquema de visas electrónicas (eTA) y, por su parte, México juega un papel clave porque no solo será un punto de acceso, sino también de tránsito y destino final, en particular con los aficionados provenientes de Latinoamérica, Europa y Asia.
Desde la experiencia mexicana, el enfoque ha sido claro y está basado en modernizar no solo los estadios sede, sino el control migratorio. En los últimos años, el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México ha avanzado en remodelaciones internas, especialmente en áreas de control migratorio, ampliación de espacios, redistribución de flujos y modernización de infraestructura tecnológica, pero no así con las vialidades que siguen siendo un talón de Aquiles. Monterrey, ha invertido en infraestructura clave, con la expansión del metro, lo que permitirá conectar el aeropuerto con el estadio, mejoras en el Parque Fundidora para el Fan Fest, remodelación del Aeropuerto Internacional de Monterrey, entre otras obras, mientras que Guadalajara está invirtiendo en infraestructura clave, modernización del estadio Akron, servicios y experiencia turística y mejoras viales.
Uno de los avances más relevantes ha sido la implementación progresiva de Filtros Migratorios Autónomos, diseñados para ciertos usuarios originarios de determinados países, que sean mayores de edad y sean portadores de un pasaporte electrónico. Permiten reducir largas filas y liberar capacidad operativa para que la autoridad atienda necesidades puntuales de otros viajeros. Este tipo de herramientas serán indispensables de cara al Mundial.
Un punto que no puede subestimarse es el requisito de visa. Cada país anfitrión mantiene su propia lista de nacionalidades que requieren visa de visitante o turismo. Para muchos aficionados, especialmente de regiones donde México no exige visa, pero Estados Unidos o Canadá sí; el error de planeación puede significar simplemente no ingresar al país destino.
El mensaje entones será entender que el Mundial no suspende la legislación migratoria. Entrar como turista significa no realizar ningún tipo de actividad remunerada, respetar el tiempo de estancia concedido por la autoridad y, sobre todo, contar con la documentación válida y vigente. Un mensaje a los visitantes es que la hospitalidad no excluye la legalidad. Declaraciones inconsistentes, documentación incompleta o uso indebido de su condición migratoria pueden materializarse en negativas de ingreso, segundas revisiones, sanciones, deportaciones o restricciones futuras.
La tecnología agiliza, pero no sustituye la obligación de cumplir con la normativa migratoria. El Mundial atraerá miradas, pero también un mayor escrutinio.
El Mundial ya está cerca, pero en materia de migración, el partido ya empezó
